domingo, 20 de julio de 2014

Contigo


 Cuando te conoci no imaginé que llegarías a ser tan importante para mí, llegaste a mi vida de una forma completamente inesperada: mediante un mensaje de whatsapp. Quién iba a creer que realmente las redes sociales pueden mostrarte al verdadero amor de tu vida...
Después de haber estado hablando días y noches enteras por teléfono, un día finalmente me animé a irte a ver. No sé de dónde me nació la valentía para cruzar la ciudad entera e ir tu encuentro, pero lo hice. Cuando te vi mi corazón se desconcertó, eras una persona totalmente distinta a lo que siempre había imaginado para mí sin embargo, ya estaba perdidamente enamorada de ti.
Comenzamos hablar todo el día, pronto me pusiste como número gratis y entonces, una noche o más bien madrugada, mientras platicábamos con el corazón abierto nos dijimos mutuamente que nos profesabamos ya un amor sincero.
No sólo me sorprendí cuando te escuche decir que me amabas sino también cuando de mi boca salieron las mismas palabras.
Yo juraba que no me iba a volver a enamorar, me decía a mi misma que me podían lastimar. Pero tú desde el inicio fuiste totalmente diferente. Algo en tu mirada me cautivó completamente y sólo verte a los ojos me hacia un nudo en el estómago. Ah y qué difícil fue besarte por primera vez, estaba tan nerviosa y emocionada que no podía parar de reír.
Cuando por fin me atreví a decírselo a mis padres tú estabas parado junto a mí, tan erguido y galante, realmente valiente, realmente enamorado.
Fue maravilloso saber que contábamos con su aprobación y su apoyo y ver que poco a poco ibas formando parte de mi familia me llenó de esperanza. Una renovada esperanza en el amor que aumentó notablemente mis ganas de ser feliz, contigo.
Hoy por hoy, puedo contar un sinfín de hermosas vivencias a tu lado que han llenado mi corazón de alegría, pero sobre todo de amor.
Momentos contigo qué me han hecho crecer como persona y que sin duda alguna me han hecho creer en mí creer en ti, creer en nosotros, en lo que somos y lo que podemos lograr juntos.
Paso a paso, de la mano, vamos siempre hacia delante, persiguiendo sueños, los tuyos, los míos, los nuestros, esos sueños que ahora sabemos que podemos alcanzar.

jueves, 7 de noviembre de 2013

El ritmo de mi vida son los latidos de tu corazón

Y vaya que sí, tus emociones influyen en mí, me haces reír, llorar, y enojar, estamos conectados desde el alma. Puedo sentir en mi interior cuando estás triste, por más lejos que te encuentres. Mis ojos brillan cada vez que me miras, y cada vez son más las mariposas que despiertas en mi panza incluso cuando veo que estoy recibiendo una llamada. No tengo mejor forma de despertarme que escuchando tu voz. No hay nada que me llene tanto como tu amor. Cada instante contigo es perfecto. Tu risa le da color a mis días. Cada mañana saber que existes y que estás a mi lado me motiva a seguir adelante. Eres mi pilar cuando tambaleo y la fortaleza que me resguarda de mis miedos. Contar contigo en todo momento es la realización de mis sueños. Conviertes mi vida en un mágico cuento. Curas mis heridas con un beso y una sonrisa. Eres mi inspiración, cuando escribo, cuando dibujo, cuando sonrío sin razón aparente…ahí estás tú, presente en mi interior. Tus sueños y los míos se han fusionado. Ahora, seguimos un mismo fin, que es aparentemente simple, buscamos sólo una cosa, ser felices…juntos. Incluso con diferencias, temores, y problemas, siempre ante todo, somos uno. El amor que nos profesamos mutuamente convierte los obstáculos en nada. Sabemos que estamos juntos y nos amamos, y que por ello, alguien nos bendice y nos guía en esta travesía que es la vida. Aun faltan muchos sueños por cumplir y metas que alcanzar. Pero a tu lado se que todo puedo lograr. Gracias por estar conmigo. Por los sueños que hasta ahora hemos cumplido. Gracias por los momentos mágicos. Por las risas, por los juegos y el llanto. Gracias por el apoyo y los regaños. Gracias simplemente por existir. Por regalarme un poquito de ti. Gracias por estar a mi lado, crecer, y juntos aprender, enseñarnos mutuamente cómo encontrar la felicidad, ser incondicionalmente la persona en la que puedo confiar. Gracias por entrar a mi vida. Por estar conmigo siempre. Gracias por amarme y dejarme amarte. Eres el hombre de mi vida, aunque te diga que eres un bebé, creceremos juntos, y no habrá nada ni nadie que puede detener este amor que cada día crece más. Te amo Ulises, con todas mis fuerzas, y simplemente te lo quería recordar. Eres lo mejor que me pudo pasar y quiero estar contigo siempre …eres la razón de todas mis alegrías y quiero hacerte feliz eternamente. 

viernes, 12 de abril de 2013

Abre los ojos, ¡por favor!


¿Acaso no te das cuenta? Él sonríe con sólo escuchar tu nombre. ¿Por qué insistes entonces? ¿Por qué desconfías de él? ¿No te das cuenta? Se sonroja al mirarte. Todo el día piensa en ti, y cuando no lo hace, es porque está contigo. ¿Por qué quieres encerrarlo? ¡Abre los ojos! Él está ahí, parado frente a ti, esperando. Esperando ansioso a que le digas que lo amas. Está sentado esperando que le des permiso de soñar. ¿Y sabes? No lo haces. Pero, ¿por qué? ¿acaso no sabes que el sólo quiere soñar contigo? Puedo verlo reírse solo cuando lee tus mensajes, puedo verlo llorar de alegría después de darte un beso...¿Por qué no valoras eso? Lo has alejado de sus hobbies, sus estudios, su familia y sus amigos; quieres que sea sólo tuyo, ¿no te das cuenta de que ya lo es? Su corazón late por ti. Sus labios se derriten por tu boca. Sus brazos se emocionan al rozarte. Su risa se aumenta al escucharte. Sus ojos brillan al mirarte. Su alma se regocija con sólo pensarte. Disfruta de tenerlo a tu lado, no quieras adueñarte de él, no es necesario. Comparte con los demás la dicha que viven juntos, no ataques a quienes se interesan en su relación, agradéceles que se tomen esa atención. No grites cuando sugiera algo que no es lo que tu quieras, tolera y aprende de sus ideas. No llores cuando no cumpla tus caprichos, sonríe, escucha y comprende cuando te explique sus razones. Cuídalo cuando esté mal, no quieras presionarlo para que se recupere. Y por último, ámalo como Dios te enseñó a amar, amiga, ¡abre los ojos por favor! no quieras obligarlo a amarte, más bien, enséñalo a amar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Mucho más que demasiado



Así es mi amor por ti, mucho más que demasiado. No se si es tu sonrisa, que sin importar el momento o el lugar, me contagia de alegría; o tal vez, sean tus ojos, que me miran fijamente al besarnos, con ese peculiar brillo que me encanta. O quizás, sean tus manos que recorren lentamente mi cuerpo con ternura y me inspiran confianza. Es posible que sea simplemente tu lacio cabello entre el cual mis dedos se resbalan con facilidad. Aunque bien podría ser la dulzura con que me hablas, o la fuerza exacta con que tomas mi mano, el calor que transmites al abrazarme, la paciencia con que me guías...o quizá, solo quizá…no sea algo, sino más bien, todo de ti lo que me enamora; la razón por la que hoy me atrevo a decir que te amo, no sólo un poco, sino mucho más que demasiado.

martes, 20 de diciembre de 2011

Típico

Conoces a muchas personas a lo largo de tu vida, muchísimas, pero son realmente pocas, las que se quedan en ella. Personas, que están contigo día a día. Personas que llegan a tu vida, como una casualidad, personas que definitivamente no vas a olvidar.
Esas personas, son las que llamamos amigos.
No es fácil encontrarlos, de hecho, ellos te encuentran a ti.
Y puedes hacer de tu vida toda una aventura, cruzar la selva del jardín, volar sentadas en un balancín.
Con un amigo puedes reír y llorar al mismo tiempo. Puedes vivir mil fantasías, y que cada día de tu vida sea como un cuento. Y eso, es justamente lo que hemos logrado.
Nosotras, somos amigas. Olga, Janet, Emilia, Montse...gracias por llegar a mi loca existencia.
Gracias por escucharme. Gracias por acompañarme. Gracias porque cuando soy pobre se preocupan por alimentarme. Gracias por lo bueno y lo malo, porque sin importar lo que piensen los demás, ustedes me han aceptado. Juntas pasamos muchas cosas, compartimos gustos, ideas, y una pulsera. No somos chismosas, somos comunicativas. Tenemos una nube negra entre amigas. Somos víboras, chicas sanas, tenemos algo de luisas, pero por sobretodo, somos amigas. Algo típico entre nosotras, es dibujar en nuestros rostros siempre una sonrisa.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Te quedaste aqui...

Desde el instante en que por primera vez te vi, cuando volteaste y sonreíste, supe que eras el chico perfecto para mi, jamas llegue a imaginar que te tendrías que ir...
Caminabas muy tranquilo, erguido, con una inmensa sonrisa en tu rostro, esa sonrisa...esa sonrisa tan perfecta me enamoró; y entonces, como por arte de magia, una hoja se te cayó, volteaste, me acerqué a levantarla, me sonreíste y te la devolví, dijiste gracias y pense: "claro, haría cualquier cosa por ti", pero no lo dije, solamente sonreí, entonces preguntaste: "¿hacia donde vas?" y te dije: "a la terminal".  me dijiste "te acompaño" y mi corazón palpitaba a mil por hora de felicidad, esos 10 o 15 minutos bastaron para no tener que decir más, me había enamorado y no lo dejaría pasar, te pedí tu número y me lo diste sin preguntar nada más que: "¿y cuál es el tuyo?" Intercambiamos números, nos despedimos y prometimos volver a encontrarnos.
Esa promesa aún no se cumple. Tres años han pasado ya desde ese día. Tres años sin saber de ti. Tres años pensándote a todos horas. Sólo por ese instante, te quedaste aquí. Y me has acompañado diariamente, en cada lágrima y sonrisa, en cada momento de mi vida, tú siempre estás presente. Te quedaste en mi memoria, grabado en mi corazón. Te quedaste para siempre, como un mágico amor. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

La amiga más peculiar que he tenido...

Todos en algún momento de nuestra vida, hacemos un amigo muy peculiar, yo, era muy pequeña cuando uno entró a mi vida. Tenía sólo 9 años, pero había ocasiones en las cuales estaba más ocupada que mis padres, tomaba clases de natación, de música, de teatro, de danza, y además estaba cursando el catecismo; en todos esos grupos tenia amistades, gente con la cual con la cual podía compartir, reír, jugar. Todos con cierto grado de importancia para mi, personas con las que tenía gustos en común.
Mi papá tiene sólo una cosa en común conmigo, le encanta leer. Una tarde íbamos caminando por la avenida Costa Verde, leyendo cuanto anuncio viéramos; Venta de comida, de ropa, renta de departamentos; y vimos uno que a ambos nos llamó mucho la atención: "El movimiento Pandillas de la Amistad te invita a vivir sus próximos retiros". Mi papá se detuvo a investigar en que consistía, cuando le dijeron que era un grupo católico para niños y niñas, me inscribió sin siquiera pensarlo.
El 7 de noviembre, estaba entrando entrando al convento de María Reparadora sin saber que ese fin de semana, marcaría mi vida.

Cuando entré, vi alrededor de 20 niñas y jóvenes, y una mujer de aproximadamente 80 años que esbozaba una enorme sonrisa; me llamó mucho la atención y pregunté quién era, alguien me respondió que esa mujer era la madre Angelita, la mayor del convento, y que estaba ciega. Yo nunca había conocido a alguien que no pudiera ver e instantáneamente pensé cientos de preguntas para hacerle, cuando me le acerqué una de las jóvenes que estaban ahí me dijo que me alejara de ella porque debía descansar. La madre Angelita dijo: "Tere, deja que se quede, siempre es bueno conocer gente nueva". Mi rostro se iluminó y le agradecí. Me senté a su lado y sin saber como empezar, solté una pregunta tras otra. Estuvimos cerca de 3 horas charlando luego de las cuales sentí que la conocía muy bien y ella a mi. Ya que pasó ese fin de semana, seguí yendo cada domingo a misa de 11 de la mañana. Platiqué con ella cada cosa que me sucedía. Fue mi confidente, mi mejor amiga.  Cuando iba a cumplir 15 años, ella me preparó espiritual y emocionalmente. Y tiempo después, falleció. Se fue su cuerpo, más no su espíritu. Todo lo que me enseñó, me ha acompañado y guiado en mi vida. De ella aprendí a disfrutar las cosas bellas de la vida. Aún conservo una foto de una flor que tomé en el jardín del convento. Aún recuerdo su tierna risa. Y aún creo que es un angelito que me cuida, la amiga más peculiar que he tenido.