Y vaya que sí, tus emociones influyen en mí, me haces reír, llorar, y enojar, estamos conectados desde el alma. Puedo sentir en mi interior cuando estás triste, por más lejos que te encuentres. Mis ojos brillan cada vez que me miras, y cada vez son más las mariposas que despiertas en mi panza incluso cuando veo que estoy recibiendo una llamada. No tengo mejor forma de despertarme que escuchando tu voz. No hay nada que me llene tanto como tu amor. Cada instante contigo es perfecto. Tu risa le da color a mis días. Cada mañana saber que existes y que estás a mi lado me motiva a seguir adelante. Eres mi pilar cuando tambaleo y la fortaleza que me resguarda de mis miedos. Contar contigo en todo momento es la realización de mis sueños. Conviertes mi vida en un mágico cuento. Curas mis heridas con un beso y una sonrisa. Eres mi inspiración, cuando escribo, cuando dibujo, cuando sonrío sin razón aparente…ahí estás tú, presente en mi interior. Tus sueños y los míos se han fusionado. Ahora, seguimos un mismo fin, que es aparentemente simple, buscamos sólo una cosa, ser felices…juntos. Incluso con diferencias, temores, y problemas, siempre ante todo, somos uno. El amor que nos profesamos mutuamente convierte los obstáculos en nada. Sabemos que estamos juntos y nos amamos, y que por ello, alguien nos bendice y nos guía en esta travesía que es la vida. Aun faltan muchos sueños por cumplir y metas que alcanzar. Pero a tu lado se que todo puedo lograr. Gracias por estar conmigo. Por los sueños que hasta ahora hemos cumplido. Gracias por los momentos mágicos. Por las risas, por los juegos y el llanto. Gracias por el apoyo y los regaños. Gracias simplemente por existir. Por regalarme un poquito de ti. Gracias por estar a mi lado, crecer, y juntos aprender, enseñarnos mutuamente cómo encontrar la felicidad, ser incondicionalmente la persona en la que puedo confiar. Gracias por entrar a mi vida. Por estar conmigo siempre. Gracias por amarme y dejarme amarte. Eres el hombre de mi vida, aunque te diga que eres un bebé, creceremos juntos, y no habrá nada ni nadie que puede detener este amor que cada día crece más. Te amo Ulises, con todas mis fuerzas, y simplemente te lo quería recordar. Eres lo mejor que me pudo pasar y quiero estar contigo siempre …eres la razón de todas mis alegrías y quiero hacerte feliz eternamente.
jueves, 7 de noviembre de 2013
viernes, 12 de abril de 2013
Abre los ojos, ¡por favor!
¿Acaso no te das cuenta? Él sonríe con sólo escuchar tu nombre. ¿Por qué insistes entonces? ¿Por qué desconfías de él? ¿No te das cuenta? Se sonroja al mirarte. Todo el día piensa en ti, y cuando no lo hace, es porque está contigo. ¿Por qué quieres encerrarlo? ¡Abre los ojos! Él está ahí, parado frente a ti, esperando. Esperando ansioso a que le digas que lo amas. Está sentado esperando que le des permiso de soñar. ¿Y sabes? No lo haces. Pero, ¿por qué? ¿acaso no sabes que el sólo quiere soñar contigo? Puedo verlo reírse solo cuando lee tus mensajes, puedo verlo llorar de alegría después de darte un beso...¿Por qué no valoras eso? Lo has alejado de sus hobbies, sus estudios, su familia y sus amigos; quieres que sea sólo tuyo, ¿no te das cuenta de que ya lo es? Su corazón late por ti. Sus labios se derriten por tu boca. Sus brazos se emocionan al rozarte. Su risa se aumenta al escucharte. Sus ojos brillan al mirarte. Su alma se regocija con sólo pensarte. Disfruta de tenerlo a tu lado, no quieras adueñarte de él, no es necesario. Comparte con los demás la dicha que viven juntos, no ataques a quienes se interesan en su relación, agradéceles que se tomen esa atención. No grites cuando sugiera algo que no es lo que tu quieras, tolera y aprende de sus ideas. No llores cuando no cumpla tus caprichos, sonríe, escucha y comprende cuando te explique sus razones. Cuídalo cuando esté mal, no quieras presionarlo para que se recupere. Y por último, ámalo como Dios te enseñó a amar, amiga, ¡abre los ojos por favor! no quieras obligarlo a amarte, más bien, enséñalo a amar.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Mucho más que demasiado
Así es mi amor por ti, mucho más que demasiado. No se si es tu
sonrisa, que sin importar el momento o el lugar, me contagia de alegría; o tal vez, sean tus ojos, que me miran fijamente al besarnos, con ese peculiar brillo que me encanta. O quizás, sean tus manos que recorren lentamente mi cuerpo con ternura y me inspiran confianza. Es posible que sea simplemente tu lacio
cabello entre el cual mis dedos se resbalan con facilidad. Aunque bien podría ser la dulzura con que me hablas, o la fuerza exacta con que tomas mi mano, el calor que transmites al abrazarme, la paciencia con que me guías...o quizá, solo quizá…no sea algo, sino más bien, todo de ti lo que me enamora; la razón por la que hoy me atrevo a decir que te amo, no sólo un poco, sino mucho más que demasiado.
martes, 20 de diciembre de 2011
Típico
Conoces a muchas personas a lo largo de tu vida, muchísimas, pero son realmente pocas, las que se quedan en ella. Personas, que están contigo día a día. Personas que llegan a tu vida, como una casualidad, personas que definitivamente no vas a olvidar.
Esas personas, son las que llamamos amigos.
No es fácil encontrarlos, de hecho, ellos te encuentran a ti.
Y puedes hacer de tu vida toda una aventura, cruzar la selva del jardín, volar sentadas en un balancín.
Con un amigo puedes reír y llorar al mismo tiempo. Puedes vivir mil fantasías, y que cada día de tu vida sea como un cuento. Y eso, es justamente lo que hemos logrado.
Nosotras, somos amigas. Olga, Janet, Emilia, Montse...gracias por llegar a mi loca existencia.
Gracias por escucharme. Gracias por acompañarme. Gracias porque cuando soy pobre se preocupan por alimentarme. Gracias por lo bueno y lo malo, porque sin importar lo que piensen los demás, ustedes me han aceptado. Juntas pasamos muchas cosas, compartimos gustos, ideas, y una pulsera. No somos chismosas, somos comunicativas. Tenemos una nube negra entre amigas. Somos víboras, chicas sanas, tenemos algo de luisas, pero por sobretodo, somos amigas. Algo típico entre nosotras, es dibujar en nuestros rostros siempre una sonrisa.
Esas personas, son las que llamamos amigos.
No es fácil encontrarlos, de hecho, ellos te encuentran a ti.
Y puedes hacer de tu vida toda una aventura, cruzar la selva del jardín, volar sentadas en un balancín.
Con un amigo puedes reír y llorar al mismo tiempo. Puedes vivir mil fantasías, y que cada día de tu vida sea como un cuento. Y eso, es justamente lo que hemos logrado.
Nosotras, somos amigas. Olga, Janet, Emilia, Montse...gracias por llegar a mi loca existencia.
Gracias por escucharme. Gracias por acompañarme. Gracias porque cuando soy pobre se preocupan por alimentarme. Gracias por lo bueno y lo malo, porque sin importar lo que piensen los demás, ustedes me han aceptado. Juntas pasamos muchas cosas, compartimos gustos, ideas, y una pulsera. No somos chismosas, somos comunicativas. Tenemos una nube negra entre amigas. Somos víboras, chicas sanas, tenemos algo de luisas, pero por sobretodo, somos amigas. Algo típico entre nosotras, es dibujar en nuestros rostros siempre una sonrisa.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Te quedaste aqui...
Desde el instante en que por primera vez te vi, cuando volteaste y sonreíste, supe que eras el chico perfecto para mi, jamas llegue a imaginar que te tendrías que ir...
Caminabas muy tranquilo, erguido, con una inmensa sonrisa en tu rostro, esa sonrisa...esa sonrisa tan perfecta me enamoró; y entonces, como por arte de magia, una hoja se te cayó, volteaste, me acerqué a levantarla, me sonreíste y te la devolví, dijiste gracias y pense: "claro, haría cualquier cosa por ti", pero no lo dije, solamente sonreí, entonces preguntaste: "¿hacia donde vas?" y te dije: "a la terminal". me dijiste "te acompaño" y mi corazón palpitaba a mil por hora de felicidad, esos 10 o 15 minutos bastaron para no tener que decir más, me había enamorado y no lo dejaría pasar, te pedí tu número y me lo diste sin preguntar nada más que: "¿y cuál es el tuyo?" Intercambiamos números, nos despedimos y prometimos volver a encontrarnos.
Esa promesa aún no se cumple. Tres años han pasado ya desde ese día. Tres años sin saber de ti. Tres años pensándote a todos horas. Sólo por ese instante, te quedaste aquí. Y me has acompañado diariamente, en cada lágrima y sonrisa, en cada momento de mi vida, tú siempre estás presente. Te quedaste en mi memoria, grabado en mi corazón. Te quedaste para siempre, como un mágico amor.
domingo, 4 de diciembre de 2011
La amiga más peculiar que he tenido...
Todos en algún momento de nuestra vida, hacemos un amigo muy peculiar, yo, era muy pequeña cuando uno entró a mi vida. Tenía sólo 9 años, pero había ocasiones en las cuales estaba más ocupada que mis padres, tomaba clases de natación, de música, de teatro, de danza, y además estaba cursando el catecismo; en todos esos grupos tenia amistades, gente con la cual con la cual podía compartir, reír, jugar. Todos con cierto grado de importancia para mi, personas con las que tenía gustos en común.
Mi papá tiene sólo una cosa en común conmigo, le encanta leer. Una tarde íbamos caminando por la avenida Costa Verde, leyendo cuanto anuncio viéramos; Venta de comida, de ropa, renta de departamentos; y vimos uno que a ambos nos llamó mucho la atención: "El movimiento Pandillas de la Amistad te invita a vivir sus próximos retiros". Mi papá se detuvo a investigar en que consistía, cuando le dijeron que era un grupo católico para niños y niñas, me inscribió sin siquiera pensarlo.
El 7 de noviembre, estaba entrando entrando al convento de María Reparadora sin saber que ese fin de semana, marcaría mi vida.

Cuando entré, vi alrededor de 20 niñas y jóvenes, y una mujer de aproximadamente 80 años que esbozaba una enorme sonrisa; me llamó mucho la atención y pregunté quién era, alguien me respondió que esa mujer era la madre Angelita, la mayor del convento, y que estaba ciega. Yo nunca había conocido a alguien que no pudiera ver e instantáneamente pensé cientos de preguntas para hacerle, cuando me le acerqué una de las jóvenes que estaban ahí me dijo que me alejara de ella porque debía descansar. La madre Angelita dijo: "Tere, deja que se quede, siempre es bueno conocer gente nueva". Mi rostro se iluminó y le agradecí. Me senté a su lado y sin saber como empezar, solté una pregunta tras otra. Estuvimos cerca de 3 horas charlando luego de las cuales sentí que la conocía muy bien y ella a mi. Ya que pasó ese fin de semana, seguí yendo cada domingo a misa de 11 de la mañana. Platiqué con ella cada cosa que me sucedía. Fue mi confidente, mi mejor amiga. Cuando iba a cumplir 15 años, ella me preparó espiritual y emocionalmente. Y tiempo después, falleció. Se fue su cuerpo, más no su espíritu. Todo lo que me enseñó, me ha acompañado y guiado en mi vida. De ella aprendí a disfrutar las cosas bellas de la vida. Aún conservo una foto de una flor que tomé en el jardín del convento. Aún recuerdo su tierna risa. Y aún creo que es un angelito que me cuida, la amiga más peculiar que he tenido.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Un ligero cambio.
Siempre es bueno hacer cambios, sin embargo, no todos los cambios traen consigo buenos resultados, al menos no al instante, tal vez a largo plazo...en fin, la vida es constante cambio, cambio pequeños que llegan a ser insignificantes: cambio de ropa, cambio de canal en el televisor, cambio de foto de perfil en las redes sociales; y hay cambios grandes que no pasan desapercibidos: cambio de casa, cambio de escuela, cambio de pareja, etcétera. Hay cambios pequeños que son importantes para ti pero que las personas que te rodean, no los notan; para mí ha sido un cambio muy grande el dejar mi antiguo cuaderno de dibujo...
Claro, que ese cambio tuvo una razón, antecedida por otro cambio, y otro, y otro más.
Al comenzar la universidad, conocí gente nueva, y mis amistades e intereses se vieron afectados, pero, si algo me impactó, fue el cambio de maestros. Cada maestro tiene algo en particular que hace que sus alumnos lo definan, y estos, no eran la excepción. Todos, sin embargo, me han fascinado de alguna u otra forma. Tengo una maestra que en cada clase nos pone una dinámica diferente, una maestra con la cual no hacemos nada, también hay una que siempre nos escucha y aconseja, un maestro que no sabe trabajar sin presión, uno que contesta cualquier pregunta, aunque desconozca la respuesta, y también una maestra, que siempre busca aflorar nuestros sentimientos, nos ha hecho llorar más de una vez, tiene la costumbre de ponernos a reflexionar, y entre esto, a escribir...
Ella me hizo volver a este blog, sin embargo, volví con un ligero cambio. Cuando creé este blog, escribía también por una clase, sin embargo, en ella tenía la libertad de escribir cuando quisiera. En clase, en la escuela, tomaba mi cuaderno de dibujo y mi lápiz y comenzaba a trazar, ya que tenía una imagen en la hoja, escribía detrás y alrededor de ella. Muchas veces, sólo hacía el dibujo, y por la noche, en medio del silencio, entonces redactaba.
Ahora, debo escribir en clase, los primeros días tomé mi cuaderno de dibujo y narré parte de mi vida en él, pero la maestra me dijo que el cuaderno de dibujo no era para escribir, era para dibujar, y que si le volvía a entregar el texto en él, no lo iba a revisar.
Ahí fue cuando vino ese pequeño cambio que nadie más que yo, notó.
Saliendo del colegio, compré un cuaderno de cuadros.
Llegué a mi casa, y escribí, una y otra y otra vez, y nada me gustó. Entonces, me dí cuenta de que cambiar el cuaderno no era todo. Y decidí cambiar también el aspecto de este blog. Y aquí estoy, dándoles de nuevo las razones de lo que escribo hoy.
Claro, que ese cambio tuvo una razón, antecedida por otro cambio, y otro, y otro más.
Al comenzar la universidad, conocí gente nueva, y mis amistades e intereses se vieron afectados, pero, si algo me impactó, fue el cambio de maestros. Cada maestro tiene algo en particular que hace que sus alumnos lo definan, y estos, no eran la excepción. Todos, sin embargo, me han fascinado de alguna u otra forma. Tengo una maestra que en cada clase nos pone una dinámica diferente, una maestra con la cual no hacemos nada, también hay una que siempre nos escucha y aconseja, un maestro que no sabe trabajar sin presión, uno que contesta cualquier pregunta, aunque desconozca la respuesta, y también una maestra, que siempre busca aflorar nuestros sentimientos, nos ha hecho llorar más de una vez, tiene la costumbre de ponernos a reflexionar, y entre esto, a escribir...
Ella me hizo volver a este blog, sin embargo, volví con un ligero cambio. Cuando creé este blog, escribía también por una clase, sin embargo, en ella tenía la libertad de escribir cuando quisiera. En clase, en la escuela, tomaba mi cuaderno de dibujo y mi lápiz y comenzaba a trazar, ya que tenía una imagen en la hoja, escribía detrás y alrededor de ella. Muchas veces, sólo hacía el dibujo, y por la noche, en medio del silencio, entonces redactaba.
Ahora, debo escribir en clase, los primeros días tomé mi cuaderno de dibujo y narré parte de mi vida en él, pero la maestra me dijo que el cuaderno de dibujo no era para escribir, era para dibujar, y que si le volvía a entregar el texto en él, no lo iba a revisar.
Ahí fue cuando vino ese pequeño cambio que nadie más que yo, notó.Saliendo del colegio, compré un cuaderno de cuadros.
Llegué a mi casa, y escribí, una y otra y otra vez, y nada me gustó. Entonces, me dí cuenta de que cambiar el cuaderno no era todo. Y decidí cambiar también el aspecto de este blog. Y aquí estoy, dándoles de nuevo las razones de lo que escribo hoy.
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